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El sueño es una actividad minuciosamente regulada, que promueve una multitud de funciones que repercuten sobre nuestro organismo y su funcionamiento. No se trata de un estado pasivo donde el cuerpo sencillamente se “desconecta”, sino de un período de tiempo donde el propio cuerpo se recupera del gasto de energía realizado durante la vigilia. Por norma, cuantas más horas estemos despiertos, más deberíamos dormir. De no ser así, acumulamos somnolencia y vamos a ir todo el día arrastrando los pies, nos cuesta concentrarnos, etc. Dormir es muy necesario para mantener las funciones cerebrales, para conservar las energías y proteger al sistema inmunitario; así mismo, hay estudios que relacionan cada vez más el sueño con la memoria, consolidando los recuerdos que debemos guardar y los que no. La vigilia y el sueño se regulan en el hipotálamo. Por la mañana aumenta la secreción de cortisol, una hormona que nos ayuda a levantarnos y, por la noche de la melatonina, que nos ayuda a conciliar el sueño. Si tenemos la costumbre de estar mucho rato frente al ordenador, o utilizar el móvil y las tabletas hasta altas horas de la noche, debemos saber que nos estamos exponiendo a una luz de fuerte intensidad que inhibirá la secreción de melatonina. ¿Qué sucede entonces? Que no podemos dormir.

Los suplementos de melatonina suelen ser seguros y ayudan a que las personas puedan conciliar el sueño más rápidamente, pero debemos comprender la raíz de todo cuanto nos sucede. A veces, cambiar los malos hábitos que hemos adquirido debido a las situaciones estresantes de nuestro día a día, puede convertirse en un gran alivio para múltiples patologías. Cabe recordar que los suplementos de melatonina no deben superar dosis muy elevadas (con la excepción de que sea vuestro médico quien así os lo indique), no deben utilizarlos las personas que tengan enfermedades autoinmunes, que tomen anticoagulantes (por ejemplo la aspirina), o que tomen medicamentos para la presión arterial.

Muchas personas no consiguen conciliar el sueño ya que no logran desconectarse del trabajo y de sus obligaciones: la presión de su jefe, los términos de presentación de diferentes proyectos, la relación inestable con los compañeros de trabajo, las obligaciones familiares, hijos, escuelas… ¿De qué forma gestionamos todo esto? Cuando el trabajo se intensifica y la ansiedad va en aumento, cada vez es más complicado dormir y las horas de sueño son más reducidas. Entonces, al levantarnos, nos tomamos un café (quizá algunos más durante el día) para poder “funcionar”. Otro ejemplo: nuestros hijos salen de fiesta los viernes y los sábados y llegan a casa muy tarde. Suelen irse a dormir y despertarse bien entrado el mediodía pero, el lunes, deben levantarse muy temprano por la mañana. ¿Verdad? Aquí tenemos el motivo de porqué el 90% de los estudiantes rinden menos los lunes que los demás días de la semana… Si no tenemos problemas con el sueño habremos observado que al despertar, y durante las primeras horas de la tarde, solemos sufrir un pequeño estado de somnolencia. Esto es perfectamente normal debido a que la temperatura de nuestro cuerpo desciende y coincide con nuestro ritmo circadiano. En estos casos, se recomienda realizar una pequeña siesta de 15 o 20 minutos para ayudar a equilibrar nuestras fuerzas y disminuir la presión del sueño. Cuando viajamos a países donde el cambio horario es considerable, debemos avanzar el cambio horario antes y durante el viaje. Si viajas en avión y en tu país de destino es de noche, intenta dormir tanto como te sea posible. A las personas mayores, unos días antes del viaje, se les aconseja ir a dormir tarde, levantarse tarde y comer más tarde de lo habitual si se viaja hacia el oeste; de hacerlo hacia el este, se aconseja levantarse antes, ir a dormir pronto y comer antes de la hora habitual. Las personas que trabajan de noche suelen tener dificultades para rendir al 100%, debido a que su reloj biológico les dicta descansar cuando, en realidad, deben estar más despiertos que nunca. En estos casos, realizar una siesta dentro del horario laboral contribuiría a mejorar su rendimiento. 

INFUSIONES PARA DORMIR:


Antes de ir a dormir os podéis preparar una infusión con melisa, tila, pasiflora y valeriana. Calentad el agua sin que llegue a hervir, añadid las plantas secas y dejadlas reposar durante unos minutos. Es recomendable no utilizar azúcar ni miel (a no ser que sea ecológica). Así mismo, recordad que la melisa sólo debe tomarse por la noche, y que las mujeres embarazadas no deberían tomar este tipo de infusiones sin consultar antes con su médico.


Es importante que durante el fin de semana se intente mantener tanto como sea posible, un horario parecido al del trabajo, es decir, ir a dormir cuanto más tarde posible y levantarse también cuanto más tarde mejor. Una siesta al mediodía los fines de semana también será una buena opción. Las empresas que tienen trabajadores con cambios de horarios laborales continuos de día-noche, deberían comprender que están perjudicando en gran medida la salud del trabajador. A partir de los 45 años, la capacidad de adaptación de nuestro reloj interno se reduce drásticamente y el rendimiento del trabajador disminuye considerablemente, aumenta el riesgo de accidente, los errores laborables… Hay dos maneras sencillas para poder estimular nuestro cerebro y no dormirnos: el movimiento, y a través del estímulo sensorial e intelectual. Si arrastramos un déficit importante de sueño, lo mejor es cambiar nuestros hábitos de vida y dormir las horas correspondientes para poder regular nuestro organismo. Recuerda que nunca podremos recuperar las horas no dormidas en el pasado, pero sí las que hemos consumido durante la vigilia de ese mismo día.

Xavier Turell Nebot
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