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Afrontar los cambios de tu vida es más difícil de lo que uno piensa al principio. El mundo cambia constantemente y no hay nada que podamos hacer. Además, junto al medio que nos envuelve, nosotros también debemos ir cambiando. Aferrarnos al pasado, nos dificulta la adaptación al nuevo presente y genera estrés y problemas depresivos. La mayoría de los cambios tienen una evolución lenta y casi imperceptible. Por ello, ¡solemos llegar a los 40 sin apenas darnos cuenta!

Estos cambios, los aceptemos más o menos, son predecibles. Y, solemos aceptarlos porque no queda otra. Ahora bien, hay cambios que son bruscos y que rompen nuestro equilibrio tanto físico como emocional: cambio de trabajo, divorcio, el fallecimiento de un ser querido, etc. Cuando el cambio es brusco y no predecible, cuesta mucho más gestionarlo y adaptarse a los nuevos tiempos. A veces, incluso mucha gente decide no hacerlo.

La resistencia al cambio:

La dificultad y el miedo producen a veces cierta resistencia:


miedo

Nos guste o no, tenemos que entender que la vida y ligada al cambio. Sin cambio, por decirlo de otro modo, no hay vida. Desgraciadamente, nuestra sociedad no está preparada para el cambio. Es más, nos enseñan a vivir con cierta estabilidad, sin que nos percatemos de que algún día todo cambiará. Sabemos que vamos a morir, pero no nos preparan para la muerte. Sabemos que nuestra relación con la pareja no funciona, pero nos auto-engañamos… Eludimos el problema, lo retrasamos y, muchas veces, negamos que dicho problema exista. Algo que todavía es más grave…

Hay que aprender que todo cambio consiste en una pérdida, y aceptar su evolución. Solemos estar muy unidos al objeto (o a la persona en cuestión) a nivel emocional, y, perder dicha unión, despierta otras emociones como, por ejemplo, el miedo.

Pasar el duelo:

En la vida, debemos pasar por distintas fases de madurez y aceptación.


Como os decía antes, el cambio conlleva una pérdida. Dicha pérdida, despierta una o varias emociones que causan dolor por lo que uno deja atrás. Es ahí donde empieza una etapa de duelo. Un momento donde uno debe interiorizar dicha pérdida y aceptarla. Sentirla, y gestionar el cambio con total calma y seguridad.

De hecho, muchas personas no se deciden a romper con una pareja tóxica por miedo al cambio,por poner un simple ejemplo. Les resulta más difícil aceptar la pérdida, que dar el paso. Por ello, es fundamental comprender que debes pasar por todas estas fases: cambio, duelo, aceptación, y aceptar la nueva realidad con fuerza y optimismo.

Xavier Turell Nebot

Afrontar los cambios
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