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cómo aprender a decir NO:

Son muchas las situaciones en que nos mordemos la lengua y decimos que “sí”. ¡Por qué?

Muchas personas quieren saber cómo aprender a decir no. De hecho, aunque parezca fácil, decir “no”, nos cuesta en más de una ocasión. Siempre hay esa situación en la que prefieres morderte la lengua y seguir como si nada. Pero, cuando este tipo de situaciones se van repitiendo con el paso del tiempo, es síntoma de que alguna cosa no estamos haciendo bien. Hay varios motivos por los que algunas personas deciden no usar dicha negación: para evitar posibles conflictos, por miedo a que los demás se sientan mal, o, miedo a que no nos acepten en su entorno social. Sea como sea, decir siempre “sí” a todo, puede llegar a evolucionar hacia un problema de autoestima que sin duda debemos trabajar.

Primeros pasos para decir no:

Aunque creamos que decir no puede ser muy fácil, como siempre, hay que hacer un pequeño esfuerzo.

Aprender a decir no

Tenemos que expresar todo aquello que pensamos y que queremos de forma natural. Hay que comunicarse de forma abierta con los demás, y actuar de acuerdo con aquello que consideramos que es justo. Tener la libertad de expresarlo, es crucial en todo el proceso de relación. Cada vez más, por eso, se intenta silenciar a los demás. Los maestros suelen premiar a aquellos alumnos que no discuten sus teorías. La iglesia, los políticos, la gente de poder, tu propio jefe en el trabajo… no te darán tantos problemas mientras no les discutas su forma de hacer las cosas. Pero silenciar nuestros pensamientos y reprimirnos, no contribuirá a hacernos sentir mejor.

Así mismo, enfrentarnos a la negación de forma violenta tampoco será una buena solución. Así pues, lo primero que debemos hacer es expresar nuestras ideas libremente y de una forma coherente (sin herir a nadie), para que la gente nos tome en consideración. Además, la mayoría de las situaciones no son tan graves. Por ejemplo, si tus padres te invitan a cenar a su casa este domingo y tu querías ir al cine con tu mujer, sólo diciéndoles que no te va bien, que quedarás con ellos otro día, será suficiente. Buscar excusas baratas sólo complicará más la situación.

¿Por qué decimos que “no”?

Hay muchos motivos por lo que la gente no se atreve a decir no. Repasemos unos cuantos.

Personas que desean sentirse siempre queridas por los demás, que tienen miedo de perder la simpatía y la aceptación de éstos, que se sienten inseguras, que son adictas a que la gente les agradezca cualquier cosa que hagan… No todo el mundo es tan bueno como nosotros. Por eso, lo primero que debemos hacer es reconocer las situaciones en que, estando en desacuerdo con alguien, ese alguien intenta dirigirnos hacia sus propios intereses. Es decir: aprender a sentir cuando alguien intenta manipularnos. “Eres la única persona del mundo en la que puedo confiar”, “si tu no me ayudas ¿quién lo hará? Cuidado con esas expresiones… A la larga, muchas personas que te piden un favor terminan pidiéndote muchos más y se aprovechan de ti. Decir “no” te llevará en algunos casos algo de tiempo, pero debes decidirte a intentarlo.

 
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Técnicas para el “no”:

Poco a poco, debemos atrevernos a responder que “no”, y comprender que no pasa nada…

Confianza en uno mismo

Para saber cómo aprender a decir no, necesitamos unas pautas. Cuando tenemos decimos “no” a alguien con miedo, la persona suele sufrir ansiedad. El corazón late con más fuerza, y nos aumenta la presión arterial. Puede que incluso nos cueste respirar, que nos suden las manos o que tengamos problemas estomacales como diarrea. Algo que podemos hacer cuando alguien nos pide un favor es dejar la respuesta para más adelante. Siempre suelen pedirnos favores cuando no lo esperamos y, al cogernos por sorpresa, se tiende a caer más rápidamente en la trampa.

Así que dejamos la respuesta al aire, y esto nos permitirá meditar con más profundidad sobre lo sucedido. Otro recurso, es ofrecer soluciones al problema que nos presentan, sin que seamos nosotros los únicos que podamos interferir en él. De esta forma, no decimos que “no” rotundamente, sino que planteamos nuevos métodos por el que la persona pueda solventar su propio problema.

Es, por decirlo de algún modo, un “no” constructivo, que ayuda a la persona y no lo pone en conflicto con nosotros. En la mayoría de las veces, si al hacer esto la persona sigue insistiendo en que debes ayudarla sí o sí, es que va por mal camino…

Autoconfianza y seguridad en uno mismo:

Conforme vayas practicando te irás sintiendo más seguro. No tengas prisa, y verás tus resultados.

Como os decía al principio de este artículo, debemos trabajar nuestra autoconfianza. Dejar de prestar tanta atención a lo que los demás dirán sobre nosotros, y confiar más en nuestras propias decisiones. En definitiva: querernos un poco más tal y como de verdad somos. En el caso de haber sufrido alguna mala experiencia, no debemos concentrar nuestra vida en ella. Aprender de las malas experiencias es fundamental para reafirmar nuestra conducta y avanzar correctamente. Céntrate en todo aquello que te rodea y que es bueno para ti. Sé positivo con la vida, y deja de pensar en negativo.

Disfruta de las cosas bonitas que te puedan suceder, por insignificantes que estas sean. Evita las comparaciones y esfuérzate en dar pasos hacia un objetivo más amplio y seguro. Sin fuerza de voluntad, pocas cosas cambiarán… En cambio, conforme vayas diciendo “no”, irás reafirmando tus ideas y tus valores. Aumentando esa confianza que siempre ha estado allí marchita y que, ahora, empieza a despertar.

¡Ah! Y una última cosa antes de terminar: Cuando ya sepas cómo aprender a decir no, acuérdate que también puedes decir “sí”. En definitiva, los extremos nunca son una buena alternativa…

Xavier Turell Nebot

Masajista en Sabadell

-Cómo aprender a decir NO-