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Dejar de fumar no es tarea fácil. La mayoría de los fumadores creen que fumar les ayuda a relajarse y a tener más confianza en ellos mismos. Hay tantas situaciones a nuestro alrededor que nos transmiten nerviosismo, que necesitamos algo para poder gestionar todas esas emociones de rabia, miedo, dudas, etc. Y fumar nos hace sentir mejor o, al menos, eso creen las personas fumadoras. Es curioso pero, la gente se engancha a fumar porque se siente más adulta, y luego se pasan la vida de adultos intentando convencer a sus hijos de que no fumen, mientras hacen enormes esfuerzos por dejarlo. Paradójico, ¿no os parece? Diversas son las razones que hacen que las personas que empiezan a fumar, sigan haciéndolo. Una de ellas es la nicotina.

A través de los pulmones, cada calada transmite al cerebro una pequeña cantidad de esta sustancia. ¿Sabías que esa pequeña dosis de nicotina actúa casi con más rapidez que una dosis de heroína de un heroinómano en vena? Por suerte, el cuerpo la elimina y en menos de una hora disminuye mucho en la sangre, produciendo esa sensación de que falta algo, de vacío… Por ello, si sufrimos una situación de estrés inmediatamente vamos a por el cigarrillo. Pero compensar esa falta de nicotina sólo nos otorga una falsa sensación de bienestar, ya que la escena que ha producido el estrés no la hemos afrontado todavía… Y claro, como el cigarrillo nos hace sentir mejor, más tranquilos, empezamos a creer que fumar nos beneficia. Pues no, fumar no nos beneficia. Y no, no es un hábito, sino una adicción.

dejar de fumar

No toda la culpa la tiene la nicotina:

Conforme pasa el tiempo, nuestro cuerpo se va haciendo inmune a los efectos de la nicotina y nos pide más. La buena noticia es que la nicotina tarda unas tres semanas como mucho en eliminarse del cuerpo. Observad una cosa: los fumadores pasan toda la noche sin fumar. Es decir, sin estrés, sin ansiedad y sin sufrir el mono por un cigarrillo, algo bien distinto de lo que ocurre durante el día, ¿no es verdad?. Así que, quizá haya algo más aparte de la nicotina que nos impide dejar de fumar…

Aunque las grandes marcas son especialistas en usar publicidad subliminal en sus productos, lo que de verdad hace que la gente siga fumando es el miedo ante esa sensación de vacío e inseguridad que se apodera de ti tras dejar de tomar tus dosis habituales de nicotina. Otra cosa es que no te des cuenta o que no quieras admitirlo. Si la gente que hay a nuestro alrededor fuma y nosotros no, sentimos que algo falla. Insisto, creemos que fumar nos gusta (frase célebre entre fumadores), que nos relaja, cuando lo único que hace es aliviar la ansiedad que produce la propia falta de nicotina en nuestro cuerpo.

POCO A POCO…


Muchas personas deciden reducir las dosis de cigarrillos antes de dejar definitivamente de fumar. Creen que irán controlando su adicción hasta dar el paso definitivo. Pero, al prolongar el tiempo entre cigarro y cigarro lo único que hacen es torturarse, alargando la sensación que produce la nicotina para más tarde, y obteniendo así una mayor recompensa. Fíjate en este ejemplo tan sencillo: ¿Qué cigarrillo es el que más te apetece tomar? El que te tomas al levantarte, que es cuanto más rato hace que no estás fumando. Así mismo, cuando dejes de fumar puede ser que notes ciertos síntomas debido al síndrome de abstinencia: tristeza, depresión, insomnio, irritabilidad, estreñimiento, dificultad de concentración, etc. No te preocupes, ya que no a todas las personas les afecta por igual, y hay remedios suficientes para afrontarlo todo.

Algo que nos impide dejar de fumar es el miedo a no poder defendernos ante situaciones de estrés. Ese miedo (que luego genera ansiedad) a no poder disponer al instante de un cigarro cuando creemos que verdaderamente lo necesitamos. Veréis, dejas de fumar porque estás convencido de que es malo para tu salud, porque quieres ahorrar dinero, o por cualquier otro motivo. Parece que todo va bien pero, al pasar un día o dos, la nicotina empieza a desvanecerse y en nuestro interior surge la voz que reclama una dosis más. Hasta ese momento, la persona tenía pensamientos tipo: ”Voy a dejar de fumar por tal o cual razón”, pero, de pronto, sus pensamientos se llenan de excusas para hacerlo de nuevo: “Por uno que me tome…”. Debemos controlar nuestros pensamientos.

Si queremos dejarlo, debemos restarle importancia al hecho de fumar en sí mismo y vivir en paz. Por ejemplo: cada vez que pensemos en cuántos días hace que no fumo, que nos fijemos en los anuncios, en el cigarrillo que fuma el compañero, si el mechero sigue en el bolsillo… le estamos dando fuerza a algo que no nos interesa y que no queremos. Es así como surgen los pensamientos, las excusas, y en pocos segundos ya estás fumando de nuevo. El mayor reto consiste en convencerte a ti mismo de que debes olvidar el pasado y mirar hacia delante con una mentalidad distinta. Recuerda: La nicotina es una de las causas que impide que dejes de fumar, pero tu estado mental, las asociaciones que has ido haciendo durante tu vida: cerveza + pizza + cigarrillo = felicidad, te atan a seguir como siempre.

Debes mentalizarte de que hay otros caminos para ser feliz, otras fórmulas. O, al final, puede que tu médico te dé la definitiva: angina de pecho + fumar = ya sabes a lo que me refiero…

Xavier Turell Nebot

Masajista en Sabadell

-Dejar de fumar II-