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Dejar de fumar no resulta fácil. El tabaco es una planta cuyas hojas se secan y se utilizan para fumar. Representa la principal causa de enfermedad evitable para la mayoría de los países desarrollados, y se cree que un 19% de casos de mortalidad se evitarían dejando dicho hábito. Fue introducido en Europa tras el descubrimiento de América, y luego se extendió por todo el mundo. Se han identificado más de 4.000 componentes en el humo del tabaco. Son cancerígenos 43 de ellos, y la nicotina y el alquitrán son sin duda los más conocidos. Aunque no debemos olvidar muchos otros como: la acetona, el amoníaco, el arsénico, el cianuro… ¿Cómo afecta esto al organismo? Favoreciendo la bronquitis crónica y el cáncer de pulmón, aumentando el riesgo de padecer enfermedades como las anginas de pecho y los infartos, o produciendo gastritis, úlceras, etc. Se considera una droga debido a la nicotina, que produce su adicción.

En la segunda parte de este artículo (que se publicará en breve) veremos cómo afrontarla y como nos afecta psicológicamente; pero, antes, me gustaría hablaros de algo más. Son muchos los autoengaños que la mente de un fumador suele utilizar para no dejar de fumar, muchos. Por ejemplo, ¿cuántas veces hemos oído decir a alguien: “Yo fumo cigarros bajos en nicotina porque son más sanos“? Pues bien, los estudios indican que este tipo de cigarrillos (al tener menos nicotina) incitan al fumador a fumar más, para poder llegar así a la dosis adecuada que necesita su organismo. De ese modo, mientras la industria nos convence de que cuida nuestra salud, puede enriquecerse a la vez que aumenta sus ventas…

dejar de fumar

El cáncer de pulmón es uno de los efectos más palpables del hábito de fumar, debido a que el alquitrán del tabaco irrita el tejido del aparato respiratorio. Y aquí hay que matizar: no es que todo fumador vaya a sufrir cáncer, sino que aumenta las posibilidades de contraer dicha enfermedad. Así mismo, la nicotina mantiene una relación directa con las patologías cardiovasculares. Tiene una acción vasoconstrictora que provoca lesiones en las arterias. El humo del tabaco produce un aumento del grosor de las paredes de los vasos, disminuyendo su calibre, y facilitando la aparición de trombos. Por eso se dice que el riesgo de muerte por una enfermedad cardíaca es el doble en fumadores que en no fumadores.

Más grave resulta cuando la persona que fuma es una mujer embarazada. Se sabe que los recién nacidos de madres fumadoras suelen ser prematuros, pesando unos 200 gramos menos que los hijos de mujeres que no fuman. Además del riesgo de padecer complicaciones en el parto, etc. El efecto del tabaco sobre el crecimiento fetal tiene más consecuencias durante el embarazo. Por eso, muchas madres fumadoras deciden dejar de fumar durante ese tiempo y, aunque digan que lo dejan para siempre, más del 50% de ellas recaen unos meses después. Nos preguntamos si el humo que respiramos las personas no fumadoras es tan malo como dicen. Pues bien, ahora sabemos que el humo que desprende el cigarrillo, contiene una concentración de nicotina y alquitrán tres veces superior al inhalado. Vale la pena tenerlo en cuenta.

SI DEJAS DE FUMAR:


En 20 minutos la presión arterial tiende a bajar a su nivel normal y también el ritmo cardíaco. A las 8 horas, la concentración de oxígeno y de monóxido de carbono se equilibran a su condición normal. Dos días después, aumenta la sensibilidad, el olfato y la agudeza, no te cansas tanto, y las terminaciones nerviosas se regeneran más fácilmente. Al pasar un par de semanas la circulación mejora considerablemente, al igual que la función pulmonar. Entre el primer mes y el noveno, disminuye la tos, la fatiga y la congestión nasal. Así mismo, se expectora mejor debido al aumento de los cilios en los pulmones y se resisten mejor las infecciones. Con el tiempo, las posibilidades de sufrir un problema cardíaco disminuyen un 50%.

Cuando una persona deja de fumar puede que coja unos kilos de más. Eso es debido a que el tabaco inhibe la secreción y la motilidad del estómago, disminuyendo así el apetito. Por eso, durante los primeros días, la persona se encuentra algo más nerviosa y come más de lo debido. Es aquí donde la acupuntura, concretamente la auriculoterapia, puede sernos de gran utilidad. Otro efecto importante que suele ocurrir en los fumadores es cansarse con más facilidad. Eso sucede debido a que el monóxido de carbono se inhala con el humo del tabaco y éste se une a la hemoglobina, reduciendo la cantidad de oxígeno que llega a los tejidos de un 15 a un 20%.

Bien, hasta aquí tenemos una breve exposición de los efectos que tiene sobre la salud de las personas el hecho de fumar. Ahora bien, ¿Por qué nos enganchamos? Si cuando fumamos por primera vez nos resulta más bien desagradable, si sufrimos la denominada “intoxicación aguda por nicotina” que nos causa mareos, vómitos, vértigos, tos, sensación de debilidad… ¿Por qué insistimos con ello? Es aquí donde los factores sociales entran con fuerza y modifican nuestra conducta y forma de ver las cosas. “Debemos ser maduros, manifestar una firme seguridad en nosotros mismos, convertirnos en adultos, formar parte de nuestro entorno…”. Y, si fumar es tan desagradable, no será tan difícil dejarlo, ¿no es así? Pues bien, el porqué todo esto no funciona, lo encontraréis en el siguiente artículo.

Xavier Turell Nebot
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Masajista en Sabadell

Dejar de fumar