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EL ALCOHOL Y SUS EFECTOS NEGATIVOS:

El riesgo de sufrir cáncer por beber alcohol aumenta cada vez más.

En el anterior artículo veíamos cuales eran los efectos iniciales en nuestro organismo a la hora de tomar alcohol. Veamos ahora los efectos que produce en los órganos afectados. Desde que lo ingerimos por la boca, y cuando la cantidad se excede un poco. Justamente ahí, en la boca, el alcohol ya disminuye la función de las glándulas salivares, haciendo que se segregue menos cantidad de saliva. Esto produce sequedad y, por tanto, más ganas de beber. También se destruyen una gran cantidad de microbios beneficiosos que impiden el desarrollo de otros microbios que originan infecciones en las encías o en las amígdalas, produciendo mal olor en el aliento, etc.

El alcohol

RECORRIDO DEL ALCOHOL:

En el esófago se puede producir una sensación de ardor seguida de vómitos. De hecho, hay más posibilidades de padecer cáncer de esófago cuando la persona consume alcohol. Y todavía más aún si también es fumadora. Con el tiempo, el alcohol suele provocar gastritis. Es muy común, cuando se toman grandes cantidades o cuando la constitución de la persona es más débil, levantarse por la mañana con una gastritis aguda: dolor, sensación de pesadez, vómitos, etc. Cuando la gastritis se hace crónica, los alimentos no se digieren bien.

La persona tiene más gases y dejan de absorberse algunas sustancias como la vitamina B12, produciendo incluso anemia. En el intestino también se destruye mucosa, contribuyendo a no absorber bien los nutrientes de los alimentos. Uno de los órganos que se ven más afectados por el consumo excesivo de alcohol es el páncreas, pudiendo afectar considerablemente la vida del paciente. A continuación, el hígado queda afectado y se puede producir la conocida hepatitis alcohólica: ictericia, orina oscura, hinchazón del vientre, dolor, etc. La cirrosis hepática causa también más de un millón de muertos cada año en España.

¿CAFÉ TRAS UN “BORRACHERA”?


Veréis, la cafeína estimula el sistema nervioso central. Eso provocará que tengamos menos sensación de cansancio pero, no disminuirá los efectos del alcohol en el cerebro. De este modo, si una persona se levanta por la mañana con resaca y se toma un par de cafés, tendrá la sensación de ir despejado y tranquilo, cogerá el coche para ir al trabajo, y no se dará cuenta de que todos sus reflejos están adormecidos, aumentando considerablemente las posibilidades de provocar un terrible accidente. “Yo controlo, estoy perfectamente…”—dicen—, pero debemos diferenciar el cómo te sientes, del cómo estás en realidad.

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EL ALCOHOL Y EL CORAZÓN:

El alcohol debilita al miocardio, latiendo cada vez con menor fuerza. Se producen arritmias, palpitaciones, y la persona se cansa con mucha más facilidad. Al mismo tiempo, la tensión arterial también sufre variaciones. Fijaos: el alcohol destruye parte de los glóbulos rojos. Y dificulta la absorción de las vitaminas que son necesarias para formar más eritrocitos (glóbulos rojos). Y, al beber tanto, la persona cada vez come menos. Es decir, aquello que en un principio le ayudaba a comer más debido al aumento de jugos gástricos, ahora le quita el hambre. Por todo ello, uno de los síntomas habituales de las personas que consumen alcohol con normalidad, es la anemia.

EL ALCOHOL Y EL EMBARAZO:

Aproximadamente cada año hay entre 1.000 y 1.500 niños que nacen con el llamado síndrome alcohólico fetal. Se trata, en la mayoría de los casos, de madres que han consumido una gran cantidad de alcohol durante su embarazo. Sus efectos son: poco peso, talla reducida, retraso mental, parálisis, malformaciones… Y es importante tener en cuenta que las mujeres jóvenes que toman alcohol asiduamente, también pueden tener hijos con dichos desórdenes aunque se abstengan de beber durante el embarazo. Desgraciadamente, beber alcohol es una costumbre arraigada en muchos jóvenes. Ya sea por mimetismo, para ganarse la confianza del grupo, por rebeldía, etc. Y, en muchos casos, los padres ya suelen beber como si fuera algo habitual, transmitiendo esa información a sus hijos.

IDEAS FALSAS SOBRE EL ALCOHOL:

Hay una serie de falsas ideas que es importante desmentir. El alcohol no es un alimento, sino una droga que puede llegar a ser muy adictiva. La idea de que tomar alcohol quita el frío es totalmente errónea. Lo hace inicialmente, pero, tras un corto tiempo, produce el efecto inverso. Son comunes las congelaciones y pulmonías bajo los efectos del alcohol. Un ejemplo claro está en los vagabundos que duermen en la calle y beben. Algunas personas creen que el alcohol, tomado en pequeñas cantidades, mejora la circulación sanguínea, eleva la tensión arterial, beneficia al corazón y reduce el dolor en general.

No hay estudios científicos que indiquen que estos efectos sean beneficiosos al compararlos con sus efectos negativos. Como todo, hay que sopesar los pros y los contras, y en el caso del alcohol, los contras siguen ganando la batalla. Llegados a este punto, no hace falta mencionar que toda persona que tome medicación debe abstenerse de tomar alcohol, aunque sea en pequeñas cantidades.

Xavier Turell Nebot

Masajes en Sabadell

-El alcohol y sus efectos negativos-