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El queso:

El queso nos seduce, nos agrada, y siempre terminamos comiendo más de la cuenta.

Quizás el queso no es tan beneficioso para nuestra salud como nos dicen… Una de las primeras razones por la que deberíamos dejar de consumirlo, es porque concentra las calorías. ¿Qué quiero decir con esto? Pues que si en un vaso de leche encontramos un promedio de 150 calorías, en un vaso de queso cheddar fundido (por poner un ejemplo), encontramos casi 1000. Una de las proteínas que más suele llevar es la caseína. Una proteína que puede llegar a causar migrañas, problemas respiratorios, artritis…

Cada vez son más las personas que no pueden sintetizar dicha hormona. Y, cuando esto sucede, afloran dichos síntomas. Este alimento suele tener una gran cantidad de grasa saturada (unos más que otros), aumentando los niveles de colesterol. Esto afecta a las enfermedades cardiovasculares. Además, al tener mucha sal lo hace propenso a sufrir hipertensión.

¿De verdad engorda?

Aunque parezca que comemos poco queso, quizá nos estemos engañando…

hamburguesa

Sí. Una lata de Coca-Cola tiene un promedio de 140 calorías. En cambio, 56 gramos de queso fundido (para hacerse un sencillo sándwich) contiene 170. Si es cheddar, 230 calorías. Otro factor que hace aumentar nuestro peso es la abundante cantidad de sodio que tiene.

La sal nos hace retener más líquidos. Así que, si quieres perder peso, deberás empezar por eliminar los productos que tengan gran contenido en sal: el queso, pero también las patatas chips, etc.

¿Es adictivo?

Creemos controlarlo todo pero, no siempre todo es lo que parece…

También, muchos quesos liberan una sustancia denominada casomorfina. Esta sustancia llega al cerebro y se une a los mismos receptores que la morfina o la heroína. Evidentemente,no van a tener el mismo efecto. Pero no dejan de tener una pequeña dosis de adicción que, como es lógico, nos cuesta de reconocer. La dopamina es el neurotransmisor del bienestar. Cuando te sientes bien por algo (estás enamorado, tienes una cita romántica, sales de fiesta…) el cerebro segrega dopamina para compensarte.

Pero, hay una trampa. Cuando probaste tu primer cigarrillo, la experiencia fue seguramente más desagradable que buena. Ahora bien, algunas de sus sustancias (como la nicotina) activaron un medio de segregación de dopamina, haciendo que terminara gustándote. Eso es lo que produce la casomorfina, una secreción de dopamina.

¿Tenemos que dejar de tomar queso? Algunos especialistas empiezan a decir que sí. Y, además, de forma categórica. aunque creo que por un poquito que tomemos, no nos va a perjudicar tanto. En realidad, el sexo también produce altos niveles de dopamina, y nadie deja de tener relaciones por ello. Es más, si dejáramos de tener relaciones sexuales, la humanidad sí que tendría un verdadero problema.

Resumiendo:

El queso tiene el doble de calorías que el azúcar más concentrado. El 70% de las calorías del queso normal proceden de las grasas. Algunos quesos pueden tener estrógenos, afectando pues a algunas mujeres que ya sufren de exceso de estos. Es rico en sodio. Todo ello hace que aumenten los niveles de colesterol, que se favorezcan algunas enfermedades autoinmunes, que haya más hipertensión y que provoque más diabetes.

Xavier Turell Nebot

Masajista en Sabadell

– Queso, ¿puede llegar a ser perjudicial? –

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