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¿Por qué nos enfadamos?

Algunas emociones pueden perjudicarnos más de lo que nos pensamos.

La actividad tan acelerada que llevamos todos los días, nos enfrenta a situaciones límite que nos produce un cierto enfado o malestar. Sin darnos cuenta aumenta nuestra temperatura corporal, la tensión arterial, hasta que llega un punto donde la situación nos supera y terminamos enfadándonos y perdiendo el control de la situación. A todos nos ha sucedido en algún momento de nuestras vidas, y luego, terminamos por arrepentirnos. Suelen ser los familiares o los amigos quienes reciben el impacto más fuerte de aquel día. Pero, ¿podemos hacer algo para controlar nuestro impulso de ira o de rabia en el mundo en el que vivimos?

¿Qué es la ira?

Se trata de una emoción que nos invade cuando hay injusticias y que hay que controlar.

Enfado

La ira suele ser una reacción negativa fruto de la acumulación de pequeños enfados. Con el tiempo, y al sumarlos a la indignación o frustración de uno mismo, terminan por hacernos estallar. Se dice que esta emoción tiene su origen en el cerebro reptiliano, que es el responsable de nuestra supervivencia. Cuando nos encontramos amenazados o indignados por algo, vamos aguantando hasta que, al final, lanzamos todo nuestro enfado sobre la persona que más nos amenaza (o la primera que encontramos), dejándola hecha trizas.

Si se trata de alguien que no tiene culpa de nada, luego nos sentiremos mal. Por el contrario, si se trata de la persona responsable de que nos sintamos así, nuestros actos siempre tendrán consecuencias negativas. Y es que (y esto hay que tenerlo muy claro), no son las circunstancias lo que nos afectan sino la forma en que nos las tomamos. Entonces, ¿qué podemos hacer? Pues, ante todo, identificar este tipo de emociones que tanto nos perjudican.

Cómo controlar las emociones:

La gestión de las emociones es fundamental para evitar malos entendidos.

Primero tenemos que ser conscientes de que estamos enfadados. Dirás que esto es fácil. Pero, en realidad, muchas veces nos vamos tirando a la espalda estas pequeñas molestias sin apenas apreciarlas. Y, cuando nos damos cuenta, el enfado es enorme y ya es demasiado tarde. Debemos evitar que nuestras propias emociones nos traiciones. La ira, surge siempre al buscar un culpable cuando algo nos hace sentir mal. Debemos darnos cuenta de que, prestar atención a lo negativo, nos hace ser consciente de cómo nos vamos tensando poco a poco. De hecho, no sólo nos afecta a nivel emocional, sino que muchos problemas de espalda y contracturas, tienen un origen en la frustración o la ira retenida. Desgraciadamente, es algo que encuentro de forma habitual en mis pacientes.

El enfado, comprender sus motivos:

Técnicas complementarias de la Medicina China de gran efectividad.

Ira

Una de las razones por la que nos enfadamos es porque muchas veces tenemos demasiadas expectativas. Es decir, sin querer nos hacemos una imagen de cómo deberán suceder las cosas en un futuro, de cómo debería comportarse la gente que nos rodea, etc. I, cuando esa visión propiamente nuestra de los demás no se cumple, surgen el enfado y la ira.

Así pues, cuando más pronto empecemos a comprender que no podemos controlar a los demás ni los hechos que suceden a nuestro alrededor, más pronto podremos superar dicha emoción y aceptar las cosas como tal.

A TENER EN CUENTA:


Para que la ira no vaya en aumento, es importante detenerla de inicio. Para ello, es importante no reaccionar al instante, y dejar un tiempo de espera para que la situación se enfríe. Hoy en día, cada vez más personas tienen menos paciencia, y esto complica nuestras relaciones con los demás. Si no somos capaces de frenar un poco nuestros pensamientos, reaccionaremos de un modo cada vez más violento frente a la vida. Intentar ponerse en el punto de vista de los demás, también nos ayudará a comprender mejor cada situación y a no exaltarnos con tanta facilidad. Por consiguiente, cuando alguien se enfada con nosotros o nos alza la voz, es importante que seamos asertivos y que no nos comportemos como él o ella.

 

Funcionamiento del enfado:

Para lograr evitar enfadarnos, debemos comprender de dónde surge y por qué nos afecta.

Muchas veces nos sentimos atacados por otras personas. En la mayoría de los casos, suelen ocurrir malos entendidos: un tono de voz que nos parece fuera de lugar, una frase mal interpretada sólo por nosotros, etc. Los psicólogos nos dicen que, normalmente, este tipo de malas interpretaciones proceden de nuestra propia inseguridad. Así que no estaría mal darnos cuenta de si nuestro enfado proviene de ahí.

Cuando alguien nos dirige la palabra, no sólo deberíamos tener en cuenta nuestro punto de vista o centrarnos en algo que creemos que es negativo. Deberíamos comprender quién nos habla, si su tono de voz es involuntario o no, si siempre habla de ese modo o se expresa siempre igual con todo el mundo… Es el conjunto de esta información, la que nos ayudará a distinguir si alguien se está metiendo con nosotros. Y, por ello, debemos enfadarnos; o si somos nosotros quienes nos enfadamos con esa persona sin ningún motivo real.

Las personas que sienten ira de forma continuada suelen sufrir siempre. Su postura ante la vida suele ser negativa, el sistema nervioso se va deteriorando, el sistema cardiovascular queda afectado y, además, muchos de ellos tienden a sufrir insomnio. Como vemos, todos nos podemos enfadar algún día, pero, necesitamos controlar ese enfado.

Cómo controlar la ira:

Una forma sencilla y efectiva, pero al mismo tiempo difícil en nuestros tiempos…

Controlar las emociones

Una de las cosas que más funcionan a la hora de controlar la ira, es aprender a tomar distancia con ella. Hay que aprender a observar las situaciones que nos rodean con cierto espacio entre lo que sucede y lo que sentimos de inmediato. Así, podremos desconectarnos emocionalmente durante un breve instante, y podremos reaccionar algo más tarde y con más calma.

Esto requiere algo de paciencia, pero el hecho de poder crear un espacio entre lo sucedido y nuestra emoción, nos permite preguntarnos si vale la pena enfadarnos por lo que está sucediendo o no. Cuando alguien dice algo que no nos gusta, podemos optar por no decir nada y no hacerle caso, o pedirle educadamente que hable más tranquilo, con un tono más educado, etc. En realidad, y esto es importante, quien se enfada, quien decide si se va a enfadar o no, en el fondo, eres tú.

Signos del enfado y la ira:

Nuestra postura, nuestra mirada… Todo puede delatar en qué estado nos encontramos.

Cuando no somos capaces de guardar esa distancia, cogemos ataques de ira y podemos reaccionar de cualquier modo inesperado. Algo que suele terminar con más malentendidos y más problemas… Las personas que están más enfadadas o indignadas por algo, suelen moverse con más rapidez, hablan deprisa, con una voz altiva y realizan muchos gestos con las manos y el rostro. En Medicina Tradicional China, solemos decir que el Yang de Hígado asciende, haciendo que incluso la cara de la persona se enrojezca. Responder a alguien así, con la misma moneda, no servirá de nada.

De hecho, sabemos que una forma de controlar la ira es controlar nuestros movimientos ante ella. Es decir: si vamos deprisa, si comemos todos los días con rapidez, o hablamos rápido; en el momento en que aprendamos a ir con más calma, podremos empezar a controlar mucho mejor nuestras emociones negativas y, por ello, la ira que proviene de estas acciones. Una actitud calmada ante la vida nos ayudará a afrontar mejor los problemas y a no ponernos tan nerviosos e irritados.

Más consejos:

Meditación, Tai Chi, vivir el momento presente y disfrutarlo son útiles en estos casos.

Tai Chi

Como os decía, aminorar la marcha de los acontecimientos que debemos afrontar todos los días, nos ayudará a controlar mejor esos momentos que nos sensibilizan y nos enfurecen. Pero, otra de las cosas que nos pueden ayudar mucho a bajar nuestro ritmo, es el control de la respiración. Aprender a respirar con calma y con más profundidad, nos hará sentir mucho más tranquilos.

Para ello, el Qi Gong es una de las gimnasias que más efectividad tiene y que más nos pueden ayudar. Os lo recomiendo encarecidamente.

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Xavier Turell Nebot

Masajista en Sabadell

-Enfado, ira, frustración: Cómo afecta a nuestra salud-

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Enfado, ira, frustración: Cómo afecta a nuestra salud | Psicología
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Enfado, ira, frustración: Cómo afecta a nuestra salud | Psicología
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La ira suele ser una reacción negativa fruto de la acumulación de pequeños enfados. Con el tiempo, y al sumarlos a la indignación o frustración de uno mismo, terminan por hacernos estallar.
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