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LA ARCILLA Y SU PODER CURATIVO:

Un producto natural y económico con infinitas propiedades terapéuticas.

La arcilla no es más que una sustancia mineral compuesta en gran parte de hidrosilicato de aluminio. Al mezclarla con agua, proporciona una pasta susceptible de ser trabajada por el hombre; y, una vez ésta se seca, disminuye de volumen, pierde agua, se contrae y se endurece. A parte de silicatos, la arcilla puede estar constituida por otros minerales, como el óxido de hierro y de aluminio, la calcita, el yeso… Así, al clasificarlas, irán surgiendo distintas variedades: primarias, secundarias, plásticas, refractarias, compuestas, simples, para gres, para loza, etc.

DESCUBRE SUS PROPIEDADES:

Las propiedades de la arcilla a nivel terapéutico se conocen desde hace siglos.

La arcilla

Ya Dioscórides o Galeno recomendaban su uso y, al ser un material al alcance de todo el mundo, la arcilla se convirtió en un material usado en muchas sociedades antiguas. Aunque su uso se ha extendido más entre los balnearios, también podemos utilizarla por nuestra cuenta sin problema alguno. Los primeros en descubrir sus increíbles propiedades medicinales fueron los egipcios, usándola para tratar las inflamaciones, el reuma, o las heridas cutáneas. En realidad, el cuerpo humano y la tierra tienen una composición química muy parecida: carbono, oxígeno, nitrógeno, y otros oligoelementos como el sodio, el potasio, el cobre o el cinc.

A medida que envejecemos, los minerales que aseguran el buen funcionamiento de la piel van disminuyendo. Mientras que la terapia con arcilla nos ayuda, entre otras cosas, a irlos recuperando.

LA ARCILLA, ¿CÓMO UTILIZARLA?

Existen distintas formas de usar la arcilla.

Utilizada sobre la piel, y dejándola reposar durante unos minutos hasta que quede seca, nos proporcionará un efecto anti-edad más que notable. Por eso se suele usar tanto en los centros de belleza. Pueden aplicársela personas de todas las edades. En niños, favorece al crecimiento y estimula sus defensas. En adultos es un magnífico estimulante del sistema nervioso. Si se usa sobre el vientre en forma de cataplasma absorbe el calor excesivo, lleva a la sangre a fluir hacia la piel y descongestiona las entrañas. Gracias a su capacidad de absorción y de adsorción, la arcilla atrae las toxinas acumuladas bajo la piel hacia sí, limpiando las impurezas y las grasas. Es beneficiosa en el tratamiento de abscesos y forúnculos, logrando eliminar las sustancias que los producen. Al mismo tiempo, que destaca en propiedades relajantes, calmantes, y antisépticas.

TIPOS DE ARCILLA:


La arcilla verde es la más usada en la actualidad. Su color verde es debido al óxido de hierro ferroso y al magnesio. Es rica en oligoelementos y tiene propiedades cicatrizantes, sedantes, antisépticas, y es muy usada para el cuidado de la piel. La arcilla roja tiene una composición parecida a la verde, pero lleva oligisto, óxidos de hierro y cobre. Es menos absorbente y se usa para contusiones, dolores musculares, edemas, psoriasis… La arcilla blanca no tiene tantos oligoelementos como la verde, tiene un Ph ácido, y se usa como cicatrizante en vía externa.

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USO Y COMPOSICIÓN DE LA ARCILLA:

Hay una gran variedad de arcillas en el mercado y no todas sirven por igual.

Propiedades de la arcilla

A mi modo de ver, las que son ricas en sílice son las más beneficiosas a nivel terapéutico. El sílice fortalece los tejidos elásticos del organismo. Interviene en la constitución de los tendones, de la piel y de las fascias, realizando una acción remineralizante y antioxidante. Es muy importante que la arcilla contenga minerales como el magnesio, el sodio, el hierro, el cinc, el potasio o el manganeso. Hay personas que toman la arcilla vía oral. En este artículo, me refiero sólo a la utilizada externamente. La arcilla puede emplearse fría, templada o caliente. Si vamos a aplicarla en una zona inflamada, caliente, febril: deberá estar fría. Mientras que cuando buscamos tonificar una zona concreta del cuerpo, por ejemplo la zona lumbar, es preferible que ésta esté caliente.

Así mismo, cuando se prepara la arcilla, hay que tener en cuenta que ésta no entre en contacto directo con agua hirviendo, para que no pierda todas sus propiedades. Al aplicar el cataplasma, debemos evitar el uso de plásticos o gomas para cubrir la zona, pues la arcilla necesita poder evaporarse. Podemos usar un trozo de tela, o papel de celulosa sin teñir. También se puede usar una hoja de col, ya que ésta mantiene el frescor de la arcilla e impide que se seque prematuramente.

¿CÓMO APLICAR LA ARCILLA?

Fría, caliente, sobre la piel…

Es recomendable aplicar la arcilla directamente sobre la piel para aprovechar todas sus propiedades. Aunque hay que vigilar en zonas donde haya mayor cantidad de vello. En estos casos, se deberá usar una gasa muy ligera. Una vez cubierta la zona, se deberá cubrir todo con una tela seca y fijarla con un esparadrapo. El tiempo estimado depende de la zona a tratar y de su estado, variando de 20 minutos a unas horas. Si te colocas el cataplasma por la noche, puedes incluso dormir con este. Al quitarlo, eso sí, deberás usar agua templada y sin utilizar jabón. Es importante no volver a utilizar la misma arcilla una vez empleada, ya que contendrá toxinas. Por último, recordad que la arcilla forma parte de una terapia que, como siempre, complementa y ayuda al tratamiento médico. Siempre, ante la duda, consultad a vuestro médico de confianza.

Xavier Turell Nebot

Masajista en Sabadell

-La arcilla y su poder curativo-

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La arcilla, descubre su poder curativo y sus propiedades
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La arcilla, descubre su poder curativo y sus propiedades
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La arcilla no es más que una sustancia mineral compuesta en gran parte de hidrosilicato de aluminio. Al mezclarla con agua, proporciona una pasta susceptible de ser trabajada por el hombre; y, una vez ésta se seca, disminuye de volumen, pierde agua, se contrae y se endurece. A parte de silicatos, la arcilla puede estar constituida por otros minerales, como el óxido de hierro y de aluminio, la calcita, el yeso…
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