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La cebolla tiene múltiples propiedades y beneficios. Se consume cebolla desde la más remota antigüedad. Los griegos ya conocían sus cualidades terapéuticas y su alto valor alimenticio y, en la Edad Media, se utilizaban sus propiedades antisépticas y microbicidas contra la peste y el cólera. Contiene sales minerales, vitaminas, oxidasas y diastasas; aparte de glúcidos, nitrógeno y grasas. Contiene glucokinina, que actúa sobre el páncreas, excita los islotes de Langerhans y segrega insulina. El aldehído crotónico de la cebolla nos proporciona una acción antiséptica excepcional. Sus glúcidos, que ya he mencionado, destacan porque nos dan un valor energético muy importante sin fatigar al hígado, y su azúcar es asimilable incluso para los diabéticos.

La cebolla, porpiedades y beneficios

La cebolla es rica en vitamina A, indispensable para el desarrollo y funcionamiento del tejido epitelial y para la visión. Este tipo de vitamina también es fundamental en el metabolismo del colesterol. En menor cantidad encontramos la vitamina C, y un poco de vitamina E, B1, B2 y B3. Dentro de las sales minerales hay que destacar el potasio, ya que asegura el equilibrio del líquido intracelular, el paso del flujo nervioso, actúa en el automatismo cardíaco y es indispensable para un buen trabajo muscular y la excitabilidad de las glándulas endocrinas. También es rica en azufre, de gran importancia para los huesos, los tendones y las articulaciones. Además de ser un gran depurativo y agente antiinfeccioso en general, contribuyendo al buen funcionamiento del hígado al ayudarle a eliminar toxinas.

Hay que tener en cuenta los fosfatos y el ácido fosfórico que lleva, ya que son cruciales en el mantenimiento y la formación de los huesos, contribuyendo al crecimiento de los niños. La cebolla también es rica en calcio, y en menor grado lleva: sílice, sodio, magnesio, hierro, manganeso, cobre, yodo… ¿Podemos pedir algo más?

Como podéis comprobar, la cebolla posee grandes virtudes. Por ejemplo: bien aliñada con aceite de oliva o vinagre, nos abre el apetito y favorece nuestra digestión. Nos repite cuando nuestro estómago no se encuentra en buenas condiciones, así que, si sufrimos de acidez, es mejor no abusar de ella. Si la tomamos por la noche dormiremos mucho mejor, por esa razón se recomienda su ingesta a aquellas personas que sufren insomnio. Las diastasas contribuyen a los cambios celulares en concurrencia con los oligoelementos y las vitaminas. El calcio y el fósforo ayudan a los huesos, y el sílice apoya al tejido conjuntivo.

En conjunto, la cebolla es un potente diurético natural, estimulante del aparato digestivo, del hígado y del páncreas, al mismo tiempo que fortalece las defensas naturales del organismo, siendo un antibiótico natural por excelencia. El Ph es un valor que nos permite conocer la acidez que hay en una solución acuosa de electrolitos. Los valores van del 0 al 14 y, cuanto más alta es ésta, más alcalina es. La sangre de una persona sana siempre estará ligeramente alcalina (7,4). Pues bien, la cebolla equilibra la flora bucal e intestinal, regulando el Ph sanguíneo debido a su acción sobre los riñones y su contenido en sales alcalinas de potasa y cloruro de sodio.

REMEDIOS DE LA ABUELA:


Para la tos persistente se recomienda cocer a fuego lento unas cuantas cebollas con un poco de miel. Una vez estén suaves, se come una cebolla cada cuatro horas aproximadamente. Los emplastes de cebolla en el pecho alivian la inflamación de los bronquios y otro tipo de congestiones. Las compresas impregnadas con el jugo de cebolla, o los emplastes de cebolla cruda, van bien para reducir la inflamación de las picaduras de insectos y reducir su dolor. Aún así: sentido común. Si tienes el pecho cargado, los bronquios a rabiar, y comienzas a tener algo de fiebre… Deja las cebollas para más tarde y ve a ver a tu médico. Una cosa es cuidarse para no enfermar, y otra bien distinta es cuando ya estás enfermo. Los remedios naturales sirven en ambos casos pero, la medicina convencional es imprescindible, sobre todo, en éste último.

Si aún así os cuesta consumir la cebolla cruda, os recomiendo que la toméis macerada en un buen aceite de oliva. Cortadla en finas rodajas, recubridla con el aceite, y dejadla macerar unas ocho horas. Si no estáis acostumbrados a tomarla todos los días, es importante que comencéis a comerla en pequeñas cantidades, subiendo la dosis poco a poco. Al mismo tiempo que la vais incorporando en las ensaladas. Si queréis abrir el apetito, activar la secreción salivar y gástrica, y favorecer al mismo tiempo la mucosa estomacal, es aconsejable que la toméis al principio de las comidas.

Se recomienda tomar cebolla a todas las personas que desgasten sus capacidad intelectual, sobre todo a los estudiantes que se encuentran en época de exámenes. Y otra cosa importante: el caldo de cebolla es una gran desinflamante para los intestinos y para descongestionar el hígado. Ya sabéis, la cebolla es un alimento que deberíamos tener en cuenta todos los días e incorporarlo en nuestra dieta.

Xavier Turell Nebot

Masajista en Sabadell

-La cebolla, propiedades y beneficios-