Seleccionar página

La práctica del deporte se ha ido extendiendo cada vez más en nuestras ciudades. Todos queremos estar sanos, y el buen tiempo invita a que salgamos a quemar esas calorías de más. Aún así, en mi consulta me doy cuenta de que todavía hay mucha gente que corre en horas de máximo calor, que sigue dietas proteicas, que toma agua con azúcar antes de ejercitarse para no tener agujetas, o que piensan que sudar les ayudará a perder peso. Falsas creencias que, debido al impacto en las redes sociales y a los medios de comunicación, siguen extendiéndose por doquier. Repasemos un poco este tipo de ideas:

Las agujetas surgen al realizar un esfuerzo físico intenso, prolongado y fuera de lo habitual. Sus síntomas son más intensos al realizar un trabajo muscular de predominio excéntrico. Suelen aparecer al día siguiente y pueden durar un par de días o algo más (dependiendo de cada persona). Antiguamente se decía que eran debidas a la formación de cristales de lactato, que podían clavarse en el interior del músculo al hacer movimiento o presión. Por desgracia, no hay ninguna evidencia científica que lo demuestre. Precisamente, la famosa teoría de beber agua con azúcar surgió con la finalidad de neutralizar dichos cristales de lactato.

Así pues, la mejor forma de evitar las molestas agujetas es dosificar los esfuerzos de manera progresiva, comenzando el ejercicio sin prisas, e ir aumentando la intensidad gradualmente. Hay personas que toman algún tipo de antiinflamatorio para rebajar el dolor; es cierto que funcionan, pero recordad que sólo deberíamos tomarlos si nuestro médico nos lo recomienda. En cambio, si dedicas un poco de tu tiempo a hacer natación, lograrás librarte de las contracciones excéntricas con más facilidad.

La práctica del deporte

En verano, a todos nos gustaría lucir un cuerpo diez y, para ello, hay personas que aumentan las dosis de proteínas con el fin de aumentar su masa muscular. Hay que tener claro lo siguiente: aunque es cierto que la ingesta de proteínas colabora en el aumento de la masa muscular, al posibilitar un correcto anabolismo de los aminoácidos, las proteínas que se ingieren por sí solas no hacen aumentar la masa muscular. Un entrenamiento bien realizado, combinado con una dieta que nos aporte un gramo de proteína por kilogramo de peso, logrará dicho objetivo. Las dietas con un exceso de proteínas son peligrosas.

Con el tiempo se pueden producir graves problemas metabólicos. Así mismo, al realizar un esfuerzo extra para eliminar los aminoácidos no usados nuestro riñón puede sufrir ciertos problemas. Podemos provocar una descalcificación de los huesos al eliminar calcio a través del riñón, un aumento del ácido úrico en sangre, deshidratación o esclerosis. Así que, si quieres aumentar tu masa muscular, consulta a un buen profesional del deporte para saber qué cantidad debes tomar de acorde al ejercicio que vas a realizar.

TRAS EL EJERCICIO:

 


Durante el ejercicio, la demanda de sangre en la zona que se trabaja es elevada. El corazón debe bombear la sangre para que llegue a todo el organismo, y luego, ésta debe regresar al corazón para reanudar su ciclo. Para ello, al correr o al nadar, comprimimos las venas e impulsamos la sangre hacia arriba, hacia el corazón. Al detener el ejercicio los músculos dejan de impulsar la sangre, y ésta pierde su fuerza ascendente. Unas válvulas que hay en las venas impiden el retroceso en personas sanas, pero, en personas con problemas cardiocirculatorios, pueden originar serios problemas. Es importante que tras realizar un ejercicio intenso, vayas disminuyendo su intensidad poco a poco. Síntomas como un síncope, náuseas o vértigos, podrían tener relación con todo ello. En todos los casos, la práctica del deporte debe realizarse con sentido común.

 

Muchas personas que hacen deporte toman suplementos de vitaminas. Aquí hay que aclarar varios aspectos. Por un lado, las vitaminas son necesarias para nuestro organismo y deben ser ingeridas a través de la dieta. Segundo, una carencia de vitamina B y C puede dificultar el rendimiento deportivo, cierto; aún así, no hay razón para pensar que al tomar suplementos vitamínicos, éstos vayan a tener un efecto beneficioso en su rendimiento al realizar cualquier práctica deportiva. Las vitaminas deben tomarse siguiendo una buena dieta alimenticia y, por ello, hay que saber cocinar dichos alimentos. Sólo hay que recurrir a las vitaminas, en caso de que haya una carencia de éstas.

Hacer deporte es crucial en aquellas personas que quieran perder peso, igual que mantener una buena dieta. Para ello, hay que consultar a un especialista que pueda prepararle un plan personificado, ya que cada persona es un mundo. La idea de que cuanto más sudo más adelgazo, es del todo falsa. Realizar ejercicio utilizando neoprenos, plásticos, fajas impermeables, realizar deporte en ambientes calurosos (por ejemplo subir a la Mola con cierta edad, correr como un chaval de 20 años…), o utilizar las saunas habitualmente, sólo servirá para destrozar nuestra salud en poco tiempo. Así mismo, las dietas que restringen la ingesta de alimentos y calorías severamente, son peligrosas para nuestra salud y la práctica del deporte.

Las dietas hipocalóricas severas, provocan una pérdida de peso al provocar también una gran pérdida de agua, de electrolitos, de minerales, de glucógeno y de proteínas, con una pérdida mínima de grasa. Recordad: una persona adulta nunca debería ingerir menos de 1.200 kilocalorías por día.

Xavier Turell Nebot

Masajista en Sabadell

-La práctica del deporte (1ª Parte)-