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Lesiones de rodilla:

La rodilla es una de las articulaciones que más sufre al realizar según que deportes.

Lesiones de rodilla se producen cada día. Por ello, hay que cuidarlas y ejercitarlas debidamente. La rodilla es una de las articulaciones más castigadas al realizar deporte. Cuando duele, puede echar por tierra muchos meses de duro entrenamiento. Así mismo, si las rodillas duelen se suele andar menos, se hace menos deporte y, al tener menos actividad, las personas terminan aumentando de peso. Así que, mantener unas rodillas sanas beneficia en gran medida nuestra salud general. Hay diversas zonas de la rodilla que suelen ser las más afectadas y que producen esas lesiones de rodilla tan dolorosas.

La rótula es un hueso que protege la cara anterior de la articulación. Debajo de ésta encontramos el tendón rotuliano que lo une con la tibia. Este tendón ayuda a extender la pierna (dar patadas, saltar…), y suele padecer de tendinitis rotuliana. La rótula, también ayuda a proteger el cartílago articular que hay dentro de la rodilla. Cada una de las rodillas cuenta con un par de meniscos. Se trata de un cartílago con forma de media luna que almohadilla la rodilla entre el fémur y la tibia. Aunque las lesiones de la rodilla en esta zona son bastante comunes, no todas las personas que tienen el menisco roto sufren dolor.

La fascia lata, es una densa capa conjuntiva de fibras paralelas que se hace más delgada en sentido medial, ayudando a estabilizar la rodilla. Finalmente, encontramos los ligamentos cruzados (anterior y posterior) que se cruzan en el interior de la rodilla, y los dos colaterales (lateral y medial) situados en ambos lados de ésta. Bien, veamos ahora las lesiones más frecuentes:

Lesiones de rodilla | Las más frecuentes:

Las lesiones en la rodilla deben ser tratadas con cuidado y realizar una buena recuperación.

Lesiones de rodilla

Solemos notar dolor femororrotuliano al terminar una actividad, al sentarnos en cuclillas, o al subir y bajar escaleras (especialmente al bajarlas). Se trata sin duda del dolor de rodilla más habitual que podemos encontrar, sobre todo, en deportistas. La rótula se encuentra dentro del tendón rotuliano (es un hueso sesamoideo), y conecta con el cuádriceps. Así mismo, la rótula está tapizada por el cartílago articular, ayudando a la rótula a desplazarse hacia arriba y hacia abajo.

Una lesión en el cartílago que hay debajo de la rótula produce dolor. Al igual que una condición física debilitada en los glúteos, las caderas, o los cuádriceps, provocando cierta inestabilidad en la zona afectada.

En personas mayores de 50 años, podemos encontrar la típica artritis femororrotuliana. ¿Cómo tratarla? Evitando cualquier actividad que empeore los síntomas mencionados. Sobre todo, durante los primeros días. Luego, según el dolor vaya disminuyendo, podremos ir realizando ejercicios suaves e irlos incrementando. Debemos curarnos bien ya que, si tenemos varias tendinitis repetidas, podemos crear microrroturas que terminan cronificando el problema. El masaje transverso profundo es de gran ayuda en estos casos.

Derrames de rodilla:

Son muchos los motivos por los cuales se pueden producir derrames en la rodilla.

Los derrames, en la lesión de rodilla, vienen acompañados muchas veces de hinchazón, dolor, rigidez e incapacidad para extender la pierna. Cuando aparece un derrame de inicio repentino, es decir, tras la actividad, es señal de que ha ocurrido algo serio. En cambio, si aparece una inflamación horas después (o incluso al día siguiente), suele provenir de un exceso de líquido sinovial. Puede que hayas realizado un uso excesivo de la articulación, o que algo se haya irritado. Deportes que requieren cambios de velocidad y de dirección suelen elevar el porcentaje de este tipo de lesiones.

En estos casos, eleva la pierna y aplica hielo durante 15 minutos, unas 4 o 5 veces al día para frenar la inflamación. Así mismo, es importante que no fuerces la articulación y que hagas reposo.

A TENER EN CUENTA:


Las fracturas en las que se halla implicada la rodilla (y en otras articulaciones), difícilmente se curan sin dejar alguna secuela. Si la fractura daña la superficie articular del fémur y de la tibia, puede predisponer a que dicha articulación sufra artrosis. Sensaciones como las de encontrarse más seguros con una pierna que con la otra, son comunes en estos casos.
Tomar antiinflamatorios puede ser muy útil para aliviar los síntomas del dolor. Pero es importante no automedicarse, y consultar siempre a vuestro médico.
La artroscopia sirve para realizar un diagnóstico preciso de la articulación. Es útil cuando se rompe un menisco, cuando se daña la rótula, un ligamento, o cuando se daña o se inflama el revestimiento de la articulación. Los resultados suelen ser muy favorables.

Esguinces:

Los ligamentos que estabilizan la rodilla, pueden sufrir esguinces.

Dolor e rodilla

En los esguinces de los ligamentos de la rodilla, el dolor suele notarse en el mismo instante en que se produce la lesión. Ya sea a causa de un fuerte impacto, un giro con brusquedad, etc. La zona puede hincharse, y la zona del dolor varía dependiendo del ligamento afectado y del grado del esguince.

En la rodilla hay cuatro ligamentos que unen el fémur a la tibia y al peroné. De todos ellos, el ligamento colateral medial es el que más posibilidades tiene de sufrir algún esguince. En este caso, el dolor se focalizará más en la cara interna de la rodilla, debido, posiblemente, a algún fuerte impacto en la cara externa de ésta. El ligamento colateral lateral (el opuesto al mencionado anteriormente), no suele sufrir tanto este tipo de lesiones.

En el interior de la rodilla encontramos los ligamentos cruzados: el anterior y el posterior. En este caso, el ligamento cruzado anterior es el que más posibilidades tiene de romperse o de lesionarse.

Resumen:

Cuando sentimos dolor tras sufrir un impacto, hinchazón, cierta inestabilidad de la zona, etc. podemos estar ante un esguince más o menos severo de algún ligamento de la articulación. En cambio, si en el momento del impacto o de la torcedura oímos un chasquido, puede que nos hayamos roto alguno de estos ligamentos. El dolor será más intenso, y la inestabilidad será total. En todos los casos mencionados en este artículo, es muy importante acudir al médico para que diagnostique con precisión el estado de la articulación. Aplicar frío en el momento de la lesión, algún vendaje, elevar la pierna, son medidas iniciales. Pero siempre hay que recurrir al médico para que realice las pruebas necesarias y saber con seguridad cómo nos encontramos. Luego, los masajes, o técnicas como la acupuntura o las corrientes, suelen ayudar y complementar la buena recuperación.

Xavier Turell Nebot

Masajista en Sabadell

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