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Necesito un masaje, te dices un buen día al levantarte. Y es que normalmente la mayoría de las personas esperan a estar muy mal para contractar los servicios de un masajista profesional. El trabajo, las obligaciones, el no parar todos los días… Pero llega un momento donde ese dolor de espalda se hace bastante insoportable y la pregunta surge en nuestra mente: “¿Debería ir a un masajista?”. ¿Qué factores nos hacen llegar a esa conclusión? Vayamos a ver los más importantes.

Existen dos situaciones donde vas a necesitar un masaje: cuando el músculo se encuentra excesivamente tenso, o cuando su tono muscular se encuentra en baja forma. En el primer caso suele deberse a un sobresfuerzo realizado o algún tipo de mal gesto, posiblemente al hacer algo a lo que no estamos acostumbrados, mientras que el segundo, suele ocurrir debido al cansancio acumulado que produce una acumulación de sustancias que nos son perjudiciales. Según cómo hayas tratado a tu cuerpo, tu musculatura desarrollará un estado u otro y el masaje deberá adaptarse a tus condiciones. Si realizamos en masaje activador, nos ayudará a sentirnos más despiertos y nos preparará, por ejemplo, para sentirnos fenomenal antes de realizar una competición.

Es preferible realizar este tipo de masaje al menos 24 horas antes de realizar un esfuerzo elevado, con maniobras rápidas, profundas, cortas y energéticas, para lograr así estimular el sistema circulatorio y preparar la musculatura.

Necesito un masaje

También podemos realizar un masaje regenerador que nos permitirá descansar mejor y recuperar nuestras energías; este tipo de masaje, suele realizarse después de competir. En tal caso, las maniobras son más lentas, y se mantiene una presión media con la intención de estimular el sistema linfático, logrando una limpieza de “toxinas” que dirigimos hacia los ganglios. Si has competido en una carrera, lo aconsejable es esperar unas 8 horas antes de realizar cualquier masaje. Muchos deportistas se hacen un masaje justo al llegar a la línea de meta, donde un sinfín de especialistas esperan impacientes con sus camillas a sus posibles clientes. Personalmente no recomiendo este tipo de actuación, pues es preferible que el cuerpo se asiente y se relaje del esfuerzo realizado. Una vez hidratado, recuperado de energías y descansado, se puede iniciar el masaje de recuperación muscular como es debido.

Necesito un masaje: 


  • Factores como los cambios de estación o un sobreesfuerzo al que no estamos acostumbrados, puede generar cierto estrés físico. Lo mismo sucede con el sedentarismo, trabajos que requieren estar largas horas de pie o sentados sin demasiado movimiento, producen una acumulación de toxinas en el cuerpo que, al no moverse, hacen que la musculatura se contracture más.
  • El estrés mental que vamos acumulando estos días, ya sea por el trabajo excesivo o por los compromisos familiares que se nos vienen encima, hacen que nuestra energía se agote y que terminemos todos los fines de semana tumbados en el sofá sin ánimos de hacer nada. El exceso de preocupación y de carga emocional nos estresa, y eso afecta a todo el organismo.
  • El tipo de comida que tomamos puede favorecer todavía más al estrés: las carnes rojas, los picantes, un exceso de dulces, la toma de varios cafés al día… Todo esto convierte nuestro organismo en una auténtica ruleta rusa de subida y bajada continua, haciendo que vayamos unas horas del día excitados y otras totalmente abatidos…

La finalidad de un masaje terapéutico no es solucionar vuestros problemas personales, os puedo asegurar que no funciona, pero sí que contribuye a afrontarlos con una base más firme. ¿Por qué? ¿Os imagináis realizar una maratón con un cuerpo contracturado, cojo, que se queja continuamente de dolor, o con una mentalidad derrotista o llena de ira? Para afrontar nuestro día a día, necesitamos que nuestro cuerpo esté lo más relajado posible, libre de tensión (que no significa que no esté atento y concentrado), y necesitamos que nuestra mente tenga la capacidad de organizar las tareas de una forma coherente y precisa. Los masajes nos preparan física y mentalmente a iniciar ese viaje, siempre que pongamos también un poco de nuestra parte, claro.

Al iniciar este pequeño escrito me he referido a un masaje de verdad. Y es que los masajes relajantes no van a profundizar lo suficiente para lograr esa relajación muscular que perdure durante un buen tiempo, y que elimine las contracturas más arraigadas. Además, la relajación suele desaparecer a los pocos días, por no decir horas… El terapeuta debe trabajar intensamente con el fin deque encuentres una motivación extra (debido al bienestar de después de la sesión) para que puedas afrontar tu día a día. Por eso, en mi consulta siempre digo a las personas que yo sólo realizo el 50% del trabajo, el resto, depende siempre de ti.

Y ahora, dime: ¿necesitas un masaje?


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Necesito un masaje │ Síntomas que pueden ayudarte
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