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Las varices son un problema para muchas personas. Andar es uno de los ejercicios más recomendados para la prevención de las afecciones circulatorias. De este modo aumentamos el riego sanguíneo de un modo suave, al mismo tiempo que activamos las “bombas” musculares. En las piernas existen dos tipos de venas: las superficiales y las profundas. Estas últimas suelen estar situadas entre los tendones y los músculos, mientras que las más superficiales se sitúan en la parte externa de la musculatura y están rodeadas de tejido graso subcutáneo. Tanto unas como las otras, están conectadas mediante vasos venosos comunicantes. Por norma, la sangre llega desde la superficie a las venas más profundas a través de un sistema de bombeo. Esa es una de las razones por lo que los masajes suelen ir tan bien para la circulación (siempre que su estado no esté muy dañado).

Cuando la circulación se deteriora, las venas superficiales se transforman en venillas varicosas, varices reticulares (bultos externos mayores), etc. De este modo, la circulación de la sangre queda interrumpida en las venas abultadas, se desplaza hacia las venas más superficiales, daña las ramas comunicantes y produce inflamación o incluso coágulos. Por esa razón, los masajes no están indicados en este tipo de casos, ya que podría favorecer el desplazamiento de un trompo (por ejemplo hacia las arterias pulmonares) y causar graves daños.

varices

Señales como el cansancio, calor en los pies, o pesadez en las piernas, suelen ser las primeras señales que deberíamos tener en cuenta. Si se producen calambres en las pantorrillas, se hinchan los pies, los tobillos (con edemas), significa que el estado de nuestra circulación venosa es avanzado. Si las piernas están hinchadas, son sensibles a cualquier rozadura, y tienen un color rojizo-azulado, puede ser debido a una trombosis de las venas profundas. Si nos duele una vena superficial y está algo enrojecida, puede tratarse de una tromboflebitis (una inflamación).

El mejor consejo que os puedo dar es caminar. Así se refuerza la musculatura de las piernas y se trabaja todo el tejido conjuntivo. Bombeamos la circulación a través de la musculatura y facilitamos el regreso de la sangre hacia nuestro corazón. Además, está demostrado que andar no sólo mejora la circulación, sino que mejora también la elasticidad de nuestras venas.


¿Qué más podemos hacer?

  • Dormir con una almohada o un cojín debajo de las piernas para elevarlas un poco facilitará el retorno de la sangre hacia el abdomen y el corazón. Podemos inclinar lago la cama también.
  • Las compresas de agua fría nos pueden ayudar a eliminar las molestias después del trabajo, o si hemos permanecido muchas horas de pie.
  • Las infusiones de Hamamelis son muy recomendables. Tiene una efecto constrictor y dismunuye el tamaño de las varices.
  • También el castaño de índias da buenos resultados.


Hay que evitar llevar ropa ceñida, cinturones muy apretados, panties… Evitad el sedentarismo y realizar algún tipo de deporte con asiduidad.  Reducid los kilos de más a través de una buena dieta. Evitad el calor o los baños con agua caliente. La depilación a la cera no es aconsejable en estos casos. Algo que debemos tener en cuenta es que el exceso de deporte también puede provocar varices

– LAS VARICES –

Xavier Turell Nebot