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Vivir del sufrimiento:

El hábito de sufrir inecesariamente. Aprendiendo a vivir con libertad.

¿Te gusta vivir del sufrimiento? Verás, son muchas las personas que veo que sufren todos los días por su situación. Ya sea por la falta de trabajo, porque tienen problemas con la pareja, con la familia, etc. El caso, es que siempre están sufriendo. Es cierto que la vida debe ponernos situaciones difíciles para que podamos aprender de ellas y superarlas. Pero cuando la fuerza de voluntad nos abandona, muchas personas encuentran su zona de confort en la continua queja y el abatimiento. No deberíamos estresarnos ni renunciar a luchar por nuestra felicidad. Y sí, es cierto que no es algo tan fácil de levar a cabo. Pero también es cierto que sin el más mínimo esfuerzo por nuestra parte, nunca llegaremos a progresar.

¿Qué podemos hacer?

Pequeños consejos para vivir más feliz y con más tranquilidad.

vivir feliz

Es importante que nos esforcemos en controlar nuestros pensamientos. La mayoría de los problemas que tenemos se amplifican por nuestra forma de pensar. No se trata de pensar en positivo y auto engañarnos, sino en controlar aquellos pensamientos negativos que no nos están aportando nada. Cuando esto sucede, debemos distraer la mente y focalizarla en otras actividades. Aunque sean tan sencillas como hacer sumas y restas, leer un libro, recitar algo de memoria. Sólo con unos minutos, habremos desviado la atención no al problema, sino al pensamiento que lo incrementa innecesariamente. Es así como tomamos distancia y nos damos la oportunidad de enfocar la situación desde puntos de vista diferentes.

Cuando nuestra mente vuelva a reincidir en los pensamientos negativos, debemos cortarlos y reconducirlos a la vida actual, al presente. Debemos recuperar la objetividad y no entrar en aquellos pensamientos que permanecen en nuestra mente y que se repiten sin cesar. Pensar mil veces la misma cosa, es auto castigarse sin llegar a ningún sitio. Tomar perspectiva de la situación, es pensar en otras cosas para poder solucionar el problema de una forma más dirigente y con mucha más madurez.

Conclusión:

En vez de hundirnos, o de querer tener siempre razón, hay que creer en nuestro potencial y saber ceder cuando es debido para poder liberar tensión.
Y, recordad, no son las situaciones lo que nos afectan en realidad, sino el cómo nos las tomamos. Aprender a gestionar nuestras propias emociones, es el primer paso que hay que hacer para crecer interiormente.

Xavier Turell Nebot

Masajista en Sabadell

-Vivir del sufrimiento-